Emprendimientos

Cambio de estrategia.

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Aprendió de tecnología, trabajó con neurociencia aplicada a procesos creativos e investigó sobre neuromarketing. Todo, a la par de su intercambio en una universidad de París, Francia. Esto había derivado en una startup que incluso buscó inversionistas en Budapest. Y aunque no resultó como esperaba y regresó a México sin un negocio, Cristina de la Peña sabía que había encontrado lo que realmente le apasionaba.

No tenía idea de qué iba a hacer ni cómo lo iba a lograr, pero debía aprovechar esa experiencia y traducirla en algo productivo. Pero para ello, necesitaba el apoyo de alguien más para desarrollar esta tecnología, “si no, se iba a quedar sólo en mi mente”, cuenta. Con este objetivo, se involucró con la cultura emprendedora de la Ciudad de México, y en un evento conoció a Camilo Salazar y a Francisco Marín, dos jóvenes que al igual que ella, intentaban concretar un proyecto. Con el tiempo, ambos jóvenes se hicieron amigos y mentores de Cristina, quien finalmente los invitó a cofundar Synapbox (synapbox.com).

Esta es una plataforma de estudios de mercado que permite evaluar la interacción y respuesta de los consumidores ante la proyección de publicidad digital, apps y páginas Web, utilizando tecnologías de reconocimiento facial, seguimiento de pupila y lectura emocional segundo a segundo.

Funciona así: la persona mira un comercial y, por medio de la cámara Web de su computadora, activada de manera remota, el sistema mide si el individuo está enojado, sorprendido, alegre, etc. Una vez que termina, se le hacen preguntas relacionadas al contenido. Así, se detecta si el usuario está disfrutando o no el contenido, si está viendo las áreas que las marcas quieren que vea, y si realmente se está generando el call to action que se pretende, lo que mejora el engagement de las empresas.

Estos datos se procesan de manera automática a la plataforma y, finalmente, se le comunican al cliente en menos de 72 horas. Aunque su actividad comercial inició en noviembre pasado, la startup ya atiende a empresas AAA en México y Colombia. Además, tiene planes para entrar a Estados Unidos. “Somos un negocio digital. Podemos ser globales y, desde México, administrar una gran empresa”, afirma Cristina.

Perfeccionando el modelo

Fue éste el potencial que vio la aceleradora de startups digitales Wayra (wayra.co/mx) para aceptar a los tres jóvenes de 25 años como parte de su cuarta generación de emprendedores a inicios de 2015. Si bien con esto Synapbox recibió una inyección de US$100,000, también significó hacer varios cambios –conocidos como pivotes– para que la empresa fuera realmente rentable.

Y es que según explica Cristina, en la primer etapa de Synapbox las personas necesitaban colocarse un dispositivo portátil en la cabeza para poder evaluar sus reacciones. Algo que era incómodo, impráctico y poco viable, sobre todo, si pretendían conseguir un muestreo lo suficientemente representativo e interesante.

En cambio, el modelo actual es totalmente escalable, pues permite hacer el proceso de manera remota, con un panel de participantes on line a quienes se les manda un link para ver el anuncio a través de cualquier pantalla, desde el celular hasta la tablet. Gracias a esto, consiguen evaluar a múltiples personas al mismo tiempo, incluso en diversos países.

Lo que sigue

“Ya validamos el producto y tenemos una cartera de clientes que ve el valor de lo que hacemos. Lo siguiente será acortar tiempos de entrega y mejorar nuestros procesos; pero para lograrlo, necesitamos más manos y recursos”, señala Cristina. Por eso, el equipo emprendedor está considerando hacer un segundo levantamiento de capital –en México o en Estados Unidos– que incluso les permitiría crear un producto dirigido a empresas pequeñas y medianas.

Sus planes también incluyen desarrollar y patentar los programas de reconocimiento facial y de lectura de emociones. Esto de la mano de investigadores locales, para que sean 100% mexicanos y adaptados a las expresiones, características y facciones del público latino (actualmente, utilizan tecnología holandesa). Y no duda que lo lograrán. “Tenemos la capacidad y los contactos para liderar ese proyecto. Hoy, el conocimiento está disponible para todos, simplemente debes acceder a él, tener el ímpetu de aprender y dedicarte al 100% para hacerlo realidad”, concluye la emprendedora.

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Cristina de la Peña.

Contenido donado por Entrepreneur

Texto: Ilse Maubert Rorura.

Foto: Alfredo Pelcastre

   

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