• Eleva la competitividad de las empresas asociadas.
  • Crea economías de escala para sus asociados, derivadas de una mayor capacidad de negociación para comprar, producir y vender.
  • Se facilita al acceso a servicios especializados a bajo costo, ya que éstos se pagan de manera común entre los asociados.
  • Evita la duplicidad de inversiones, al estar en condiciones de adquirir a nombre y cuenta de sus asociados y de forma común activos fijos, incluso de renovar o innovar la maquinaria y el equipo.
  • Propicia la especialización de los asociados en determinados procesos y productos con ventajas comparativas.
  • Favorece la concurrencia a mercados más amplios al consolidar la producción de sus asociados.
  • Los empresarios se dedican a producir, mientras la empresa integradora se encarga de realizar gestiones y actividades especializadas que requieren los asociados.
  • Mantiene la individualidad de los empresarios en las decisiones internas de sus empresas.
  • Esta forma de organización empresarial tiene flexibilidad para adaptarse a cualquier actividad económica.